Las cámaras IP son dispositivos instalados por el usuario, no son dispositivos conectados a una central de alarmas. Las cámaras IP se comunican gracias a la conexión WIFI del lugar donde estén instalado. Una conexión WIFI es extremadamente fácil de anular con un inhibidor de frecuencias y también pueden ser anuladas si el ladrón antes de entrar en la vivienda o negocio desactiva la corriente eléctrica de la misma, el router que genera el WIFI se apaga y nuestras cámaras IP quedarían completamente inútiles.

Con las cámaras IP también tenemos otro problema bastante serio, al ser dispositivos que forman parte de nuestra red WIFI pueden ser intervenidos por cualquier persona que tenga un poco de conocimiento informático, si consiguen conectarse a nuestra red WIFI pueden acceder a nuestras cámaras IP y de esta forma la intimidad de nuestro hogar queda totalmente comprometida.

En SEPROGIN instalamos sistemas de seguridad TCP-IP cuyas principales ventajas son el bajo costo de mantenimiento, la facilidad de instalación de las cámaras, la gran resolución de la imagen, su potencialidad de programación y actuación sobre el sistema, etc.